Un lugar para conocer

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Sol and Rol es un espacio que te invita a vivir una experiencia inspiradora y exclusiva que te transporta a un concepto de la estética tan armonioso, que con sólo respirar su ambiente te desconecta… ¡Sonsóles y Juanjo nos cuentan como comenzó todo!

  • ¿Qué os llevó a dejarlo todo y comenzar esta gran aventura?

Pues esta aventura comenzó porque hubo un cambio radical en nuestras vidas y tuvimos que tomar la decisión de hacer algo.Yo de joven estudié diseño y patronaje. Tuve un taller de costura y durante muchos años me dediqué a la moda.

Después por circunstancias de la vida me dediqué a decoración, pintura, galerías de arte, eventos… Pero realmente nunca llegué a desconectar de la moda porque es algo que a mí me apasiona. El corte, las costuras, los tejidos… Lo llevo dentro.

En una de estas etapas estuve trabajando con mi sobrina durante 3 años en un proyecto en la calle Fernando VI, que fue mi primer contacto con el barrio.Por eso cuando hace un año y pico nos planteamos el cambio y comenzamos a buscar locales, tuvimos claro que queríamos este barrio.

Vine a ver este local y, a pesar de que estaba en un estado lamentable, tuve claro que era este. Fue un flechazo.Luego vino Juanjo a verlo y me dijo que si estaba loca… (risas)

Durante dos o tres meses estuvimos de obras, metidos de lleno. Hasta que pudimos abrir.

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  • ¿Cómo definirías lo que ofrece Sol&Rol?

Ofrecemos una prenda fuera de lo común, pensada para una mujer que no busca las tendencias más actuales que se dictan en las grandes cadenas.

Yo busco todo lo contrario. Si veo volantes por todos lados como este año, lo último que me va a apetecer hacer son volantes.

Sol&Rol se caracteriza por una gran confección gracias a que tenemos taller propio. Aquí por ejemplo las camisas no se remallan ni se sobrehílan, todas son con costura francesa, con ojales perfectos…

También cuidamos mucho los tejidos ya que siempre usamos sedas, algodones, piqués… Intentamos que sean tejidos naturales siempre que se puede.

En resumen, son piezas únicas, exclusivas. Pero únicas de verdad, porque solo se hace una de cada.Algunas por encargo y otras que salen a la venta en la tienda. La clienta que entiende eso, es nuestra clienta.

  • ¿Qué papel tenéis cada uno en la marca?

Yo me encargo del diseño y cortar las piezas, y luego tengo un par de modistas que cosen. Pero todo se hace en el taller que tenemos en la propia tienda.

Por otro lado Juanjo se encarga de proveedores, facturas, llamadas…

Pero nosotros somos todo el proceso: diseñamos, cortamos, cosemos, limpiamos el local, contabilidad, hacer las bolsas, RRSS, buscar telas, ir a buscarlas… 

  • ¿Cómo definirías tu forma de diseñar?

La primera colección que hice para Sol&Rol era totalmente incoherente, no tenía sentido una pieza con otra. Pero fue un éxito rotundo, lo vendimos todo.

Así que nuestras clientas comenzaron a pedirme que les hiciese alguna pieza, la que yo quisiese, por encargo. Reservaban sus prendas sin saber siquiera si les valían o el precio que tenían.

Mi forma de diseñar es muy espontánea, lo que me sale en cada momento. Si tengo un lino ahora mismo y me apetece hacer una prenda, aunque no sea el tejido más apropiado para la época, la hago.

  • ¿Cuál es el valor que prima por encima de todo?

Para nosotros es potenciar las cosas con tradición y valor diferencial, nos gusta apostar por los artesanos y los oficios que se están perdiendo.

Por ejemplo, las alpargatas de Ibiza, que son patrimonio cultural. En nuestro caso están hechas 100% en España, aunque eso nos encarezca la producción.

Luego a ese modelo cada uno le añade detalles que las hacen diferentes, en nuestro caso las cintas de oro y plata o la cuña. También trabajamos mucho con artesanos de La Rioja, que hacen mantas de mohair típicas de Ezcaray. Y con ellos trabajamos abrigos.

O con el yute de Murcia, ya que nosotros hacemos suelas 100% de yute, no corcho forrado de yute como en otros sitios. El merino por ejemplo lo traemos de Portugal, ya que son los mejores en eso.Al final se trata de buscar lo mejor de cada sitio.

  • ¿Cómo es un día para vosotros en Sol&Rol?

Pues al final es ir apagando fuegos todo el día… (risas). Lo que más me condiciona cada día es la costura a medida, ya que tiene una fecha de entrega y es inalterable.

  • Me imagino que, para una marca pequeña como vosotros, será complicado competir con las grandes cadenas.

El hacer las colecciones para las distintas temporadas es muy complicado. Si ya es difícil para los grandes imagínate para los pequeños como nosotros…

En marzo y septiembre es un poco locura con la compra de tejidos, búsquedas, viajes, etc.

Por eso al final tienes que ir adaptándote un poco. Por ejemplo, lo único que puedo repetir porque se demandan mucho son las camisas blancas o de popelín, que hago 3-4 de cada. Y aún así siempre intento cambiar algún pequeño detalle de una a otra.

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  • Cuando es costura a medida, ¿cómo es el proceso?

Normalmente son clientas que quieren algo especial para alguna celebración, aunque también las hay que se hacen prendas para el día a día.

Me reúno con ellas desde cero para saber qué es lo que quieren. En muchas ocasiones no lo saben muy bien, pero con tres preguntas ya sé por dónde tirar. Se trata de tirar un poco del hilo y ellas solas se van orientando.

Lo importante es escucharlas a ellas, porque si al final lo llevas todo a tu terreno no tiene sentido. Hay que conocer el estilo y carácter de cada para que lleven una prenda que vayan a saber defender.

A partir de ahí hago varios bocetos, les enseño tejidos y se hace un presupuesto.

Normalmente ese presupuesto se acepta, pero hay ocasiones en que no y todo ese tiempo y trabajo ha sido en balde. Pero ese riesgo forma parte del proceso.

  • ¿Cuánto se puede tardar en hacer un vestido por ejemplo?

Normalmente hacen las reservas con meses de antelación por lo que no hay problemas de tiempos. Pero si nos ponemos tres personas con ello puede estar hecho en tres días.

Sobre todo dependemos de las citas para las pruebas, el ponernos de acuerdo con la clienta para que pueda venir a probar.

  • ¿Cuál diríais que ha sido el mayor obstáculo al que os habéis tenido que enfrentar en este año?

Los meses que ves que no vendes nada, como enero y febrero. Es muy duro.

  • ¿Y lo mejor?

El ver que un cliente vuelve, es una gran satisfacción.

Tenemos un grupo de clientas muy habituales a las que de vez en cuando invito a conocer el proceso de fabricación de alguna prenda y a veces incluso las reservan antes de que salgan a la tienda. Es un orgullo.

  • ¿Qué os aporta un proyecto como “Salesas Village”?

A nosotros nos ha enriquecido desde el primer día. Recuerdo el primer street market de [The Festival] en el que participamos que alucinamos de lo bien que nos fue.

Y eso que nuestro producto es complicado de vender en street markets, porque hay que entender el concepto.

Estamos encantados.

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Calle de Campoamor, 4, 28004 Madrid